Archivos Mensuales: octubre 2012

La mayor obsesión del poder. Lo que el ladrón quiere de ti

Se le atribuye a George Orwell (1) esa frase que dice: “En una época de engaño universal, decir la verdad constituye un acto revolucionario”.

Parece que el engaño nació con el mundo, pues esta sentencia de principios del siglo XX no puede ser más actual. En este período de revueltas y cambios, la mentira campa a sus anchas provocando un vértigo de abismo. Hay muchas y de todo tipo, dispersas en la cotidianidad de los días, atacándonos desde el alba hasta el crepúsculo.

Pero, al mismo tiempo, existen infinidad de verdades y, precisamente por ello, es por lo que la mentira lucha con el objetivo de cegarnos, para que seamos incapaces de verlas. Es la puesta en práctica de aquella otra frase: “El bosque no te deja ver los árboles”. La niebla de la mentira se ha incrustado en los ojos como un velo de novia, como una gruesa tela de araña selvática. Pero eso no es casual, es el resultado de una estrategia espuria.

La mentira viene a por nosotros con más odio que nunca. Hoy día, los poderosos, los dueños del dinero, de los medios de comunicación, los ladrones, los bilderbergs usan el lenguaje para que las mentiras parezcan verdades. Y la esencia del objetivo es destruir lo que nos hace humanos, como advirtió sabiamente el escritor albanés Ismael Kadaré: “A los dictadores les obsesiona controlar los sentimientos de las personas porque son el último reducto, el último refugio de la libertad individual”.

En estos momentos tan duros de la historia humana nos están robando tantas cosas… Y, ante la presión de las injusticias, muchos andan ciegos de mentiras y, por tanto, desorientados. La gente grita, la rabia se instala en sus mentes, la impotencia y el desasosiego distorsionan su sentido común. ¿Qué ocurre? Que por encima de los robos materiales existe una guerra tensa para robarnos los atributos humanos, para invalidar nuestra alma, el recipiente de nuestro ser, es decir, de quienes fuimos, de quienes somos, de lo que sentimos, de lo que pensamos. El alma, esa fuente que hace que cada uno de nosotros sea diferente y único. Y aún no satisfecha, la mentira, con su gula, su soberbia, su arrogancia y su forma canalla de subestimarnos y engañarnos, llega a negar la existencia del alma.

Te pueden robar el pan, el trabajo, la casa, el coche… pero si tú no lo permites no te podrán robar la alegría, que vive dentro de tu alma. Y partiendo de la fuerza de la alegría (que genera entusiasmo, ilusión, esperanza, proyectos nuevos, que te quita el velo de novia de los ojos) y no de la fuerza de la tristeza, podemos luchar para que no nos roben el pan ni el trabajo ni la casa. Desde la depresión no puedes batallar. Y ese es su objetivo: que te mueras de tristeza para seguir construyendo el mundo de sus sueños y no el de los tuyos. De ahí que la mentira machaque tu psique, cubra tus ojos y te impida disfrutar de las estrellas porque estás ocupado llorando por el sol.

He viajado por gran parte del mundo y he visto realidades desoladoras pero en esos países derruidos donde, por diferentes motivos, la vida es árida y hostil, también he observado que la sonrisa sobresalía por encima de los escombros. Los dictadores no han podido con el espíritu de sus gentes.

Ahora más que nunca, no permitas que nadie dicte cuáles deben ser tus emociones. No permitas que nadie te diga lo que tienes que sentir. Hay que luchar con fuerza, así que como le dije el otro día a mi amiga Laura: agárrate a la alegría, porque vienen curvas.

P.D.: El Club Bilderberg cuenta con varios laboratorios de estudios psicológicos para manipular nuestras emociones, como conté en mi libro.

(1)Seudónimo de Eric Arthur Blair (1903–1950). Escritor y periodista británico.

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La crisis es una escuela. Rebélate y abre la puerta

Dijo un hábil estadista, de cuyo nombre no puedo acordarme, que la crisis es 50% desastre, 50% oportunidad y sé que muchos de vosotros os estáis percatando de ello porque me lo contáis y por mis observaciones periodísticas.

Conversaba el viernes a las tres de la madrugada con uno de mis mejores amigos.

– ¿Sabes? Me he dado cuenta de algo –me dijo emocionado–. Vivíamos en un mundo material, donde más que faltarnos, nos sobraba de todo, comprábamos más de lo que necesitábamos y de repente… ¡plash! ¡El mundo se va al carajo! Bueno, pues aunque a mí, como a miles de personas, me está costando adaptarme a este nueve escenario, en este camino de asimilación estoy aprendiendo mucho. Ahora valoro otras cosas y soy capaz de ver lo que antes estaba ante mis ojos y no veía. Por ejemplo, como no tengo tanto dinero como antes, me quedo en casa y disfruto de mi mujer y de mi hija como nunca lo había hecho. Esta crisis nos ha unido y nos permite tener tiempo para pasarnos horas y horas conversando… Y me he dado cuenta de algo: es tan necesario comunicarse…

Otro ejemplo. Esta mañana, mientras desayunaba, puse el oído para escuchar la conversación que sucedía junto a mi mesa entre dos amigos. Uno le decía al otro:

– Yo doy gracias a la crisis y rezo todos los días a Dios para que dure mucho.

Mi cara de asombro no era muy distinta a la del receptor del mensaje. Si el que hablaba aún no había enloquecido, le quedaba muy poco.

– Sí –continuó el narrador de este relato intrigante–, no me mires así. Debido a la crisis, mi hijo ha perdido el trabajo y se ha instalado en mi casa con su mujer.

Lo que también se había instalado era la estupefacción mi rostro y en el de su amigo, algo que el narrador no pasó por alto.

– Te explico antes de que llames a alguien para que me encierren en el manicomio. Con ellos ha llegado un ser maravilloso: mi nieto, al que sólo había visto dos veces en mi vida, ya que vivían en Alicante. Esto es lo mejor que me ha pasado en muchos años.

Siguió explicándole que con su pensión y la de su mujer, ayudaban a los nuevos inquilinos.

– Volvemos a ser una familia de verdad, una familia como las de antes. Estamos unidos y juntos superamos las adversidades. Jamás pensé que esta crisis pudiera traer algo bueno, por ello rezo todos los días, y que Dios me perdone, para que no acabe o, al menos, que dure muchos años.

Ambas historias me remitieron a una frase muy sabia, la que oí de boca de Guillén, uno de los protagonistas del documental que grabé el verano pasado en Cuba. Él sufría otro tipo de crisis y al final de la entrevista que le hice me dijo: “La enfermedad es una escuela… Sí, porque aquí, en Cuba (como en todas partes, añado yo), tienes siempre gente para ir a tomar (beber), para ir de fiesta… Pero el cáncer me ha enseñado quiénes me quieren de verdad”. Su mujer le abandonó argumentando que el trabajo no le permitía atenderlo y son muy pocos los amigos que lo visitan de vez en cuando. Sólo tiene a su hermana, que lo dejó todo para establecerse en su casa y cuidarlo. La enfermedad le enseñó una verdad: que no todos los que parecían amigos lo eran. Y además, le trajo un regalo inesperado: una hermana con la que por circunstancias de la vida no mantenía relación desde hacía años. A ella le pregunté si no le resultaba demasiado sacrificado ocuparse de Guillén: “En absoluto. Mis hijos ya son mayores y no me necesitan. Yo estaba sola y cuidarlo le ha dado un sentido a mi vida”. La cuestión es que se necesitaban mutuamente y sin duda alguna, quien da, recibe más de lo entregado.

Ya veis, alguien dijo que la crisis es 50% oportunidad. Pero, para algunos, es 100 por 100 cambio. Ahora que oímos quejas por doquier, realicemos un acto de rebeldía y aferrémonos a la oportunidad. Abramos las puertas de la mente y miremos lo que antes no veíamos a pesar de que estaba frente a nuestras narices.

 

 

¡Hasta el Moño!

 

¿Veis esa cresta que me sale de la cabeza? No os descubro América al señalar que se llama moño. Pues eso, voy al grano: ¡Estoy hasta el moño!

Hasta el moño de que las cosas hayan dejado de llamarse por su nombre y nos obliguen a usar otros porque si no incurrimos en lo políticamente incorrecto. ¡Qué delito! ¡Pues que me encarcelen!

Hasta el moño de los políticos de alma pequeña y miserable.

De los que provocan guerras y masacres para enriquecerse.

Hasta el moño de los que no tienen sentimientos ni conciencia de la necesidad de tenerlos.

De que la gente no te reciba con una sonrisa… ¡que es gratis y te devuelve más de lo que das!

Hasta el moño de que realmente no haya información sino ruido y propaganda.

De los que en momentos como éste, en el que necesitamos estar unidos y actuar como los de Fuenteovejuna (todos a una), muchos se dediquen a sembrar la discordia y usen el alarmismo y el miedo para tratar de engañarnos.

De que llamen cultura y religión a las humillaciones constantes a las que someten a las mujeres en los países islámicos.

Hasta el moño de que aseguren que hay que reformar la Constitución y las leyes, cuando lo que tienen que hacer es cumplirlas y hacerlas cumplir.

De que la división de poderes (legislativo, judicial y ejecutivo) elaborada en el siglo XVIII, y supuesta base de nuestros Estados, no se haya hecho realidad en el siglo XXI. Lo que genera corrupción y más corrupción.

Hasta el moño de que las personas honradas no adviertan cómo las engañan.

Hasta el moño de los que engañan a las personas honradas.

Estoy hasta el moño de los hombres miserables y cretinos que consideran que las mujeres somos todas unas putas (con todo el respeto hacia las profesionales. La mayoría de las que he conocido son más señoras que las que van de señoras por la vida) y que tenemos un precio para acostarnos con ellos y si no lo hacemos, somos más putas todavía y entonces, en vez de dejarnos en paz, elaboran un plan de venganza para cobrarse el desprecio que supuestamente les hacemos. No caen en la cuenta de que sólo el soberbio puede sentirse humillado.

Hasta el moño de la falta de profesionalidad que observo en todos los sectores.

De los ignorantes que van de sabios y de los sabios que no alzan la voz.

Hasta el moño de quienes aún no se han enterado de que en esta vida todo se paga y que la paradoja está en que te va a pagar con tu misma moneda.

Hasta el moño de la gente amargada que vive con el único objetivo de intentar joder a los demás.

Hasta el moño de que me intenten esclavizar cuando lo que más valoro del mundo es ser libre y que todos lo sean.

Hasta el moño de los que van de auténticos cuando sólo son un producto de marketing.

Hasta el moño de que las voces más bellas de este planeta sean calladas por las más tenebrosas. Éstas últimas están en minoría pero generan tal estruendo que las hacen parecer más numerosas.

Hasta el moño de que la gente que no quiere trabajar culpe al sistema de todos sus males y de que los que quieren trabajar no encuentren trabajo.

Hasta el moño de que los abusadores, los explotadores de niños, los asesinos, los pederastas actúen con toda la impunidad del mundo.

Hasta el moño de los que no tienen palabra, de los traidores y de los ladrones.

Del miedo al qué dirán.

De los que confunden valor y precio.

Hasta el moño de la gente que tiene el alma pequeña.

En definitiva, estoy hasta el moño de la MENTIRA.

Perdonadme las emociones.

Columpiándose en el cielo

Me quedo mirándote y en la inmensidad de tus pupilas cristalinas descubro el material con el que se construye la vida. Dentro de tus ojos navegan los barcos con los que surcas los mares y las naves con las que alcanzas las galaxias más lejanas. Haces que naufraguen mis anhelos por retenerte; siempre te escapas, Little, porque eres más libre que el tiempo. Nadie te atrapará jamás porque tu corazón es de mil colores y como el sabio camaleón sabrás ocultarte para burlar al más fuerte porque tu sabiduría radica en ser libre.

La democracia del bandido y la democracia del emperador

“A una colectividad se le engaña siempre

mejor que a un individuo”

Pío Baroja (1872-1956)

Escritor español

Los miembros del Club Bilderberg enarbolan la bandera de la democracia como el mayor tesoro a conquistar. Es la piedra angular de la estrategia expansionista desplegada para imponer el imperio del Nuevo Orden Mundial en todos los rincones de La Tierra. Tan manido y desvirtuado se ha quedado últimamente el término que no está de más que recordemos su significado legítimo. La democracia es un sistema de gobierno en el que los gobernantes son elegidos por los ciudadanos mediante votación y en el que el poder radica en la soberanía nacional. Abraham Lincoln, en su famoso discurso de Gettysburg, la definió como “el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo”. Winston Churchill manifestó que “la democracia es el peor de los regímenes, con excepción de todos los demás que se han probado”. Pero, desde mi punto de vista, fue el erudito español Miguel de Unamuno quien más acertó en su definición al señalar que la democracia se entiende como “proceso histórico de efectiva realización de la libertad y de la igualdad, como proceso de real y creciente participación de todos los hombres en la vida política y económica de la sociedad”.

Una vez esbozada la esencia del concepto la pregunta es obligada y relevante. ¿Qué entienden por democracia los amos del mundo? ¿Qué modelo de democracia pretende instaurar Bilderberg? ¿Es democrático que la élite mundial adopte leyes y medidas sin consultar al ciudadano? La democracia, plenamente aceptada por la sociedad occidental como el menos malo de los regímenes políticos, es la justificación perfecta de los bilderbergs para defender e introducir cuestiones que les lleven a lograr los objetivos que les interesan. Lo que significa que la democracia de los amos del mundo no es legítima, está desvirtuada y ha sido despojada de su significado original; es una pseudo-democracia donde impera el poder financiero y fáctico frente a la soberanía nacional que le es propia. Es una plutocracia. Es un totalitarismo.

La democracia occidental prefabricada por los amos del mundo es una falacia asentada sobre el falso pilar de “todos somos iguales”. La igualdad no es lo mismo que el igualitarismo. Esos hombres que tanto defienden públicamente la igualdad se han formado en instituciones elitistas, han recibido una educación y unos conocimientos situados años luz de los que recibe el resto de la sociedad. Es imposible que se dediquen a luchar por la igualdad de todos cuando ellos forman parte de una organización clasista situada muy por encima del resto de los ciudadanos del mundo. No les interesa porque perderían sus privilegios. Lo que proporcionan al pueblo son residuos de igualdad. Residuos de democracia.

Según el discurso del grupo y sus acólitos, la internacionalización de las finanzas y el sistemático intercambio mercantil avalarían el mejoramiento de las condiciones de vida de la mayoría de las personas dentro de un contexto democrático. Pero ¿a qué precio? Se trata de establecer un nuevo Estado del bienestar, una versión reformada y corregida del anterior, que se presenta como el modelo ideal a establecer dentro de un mundo globalizado, en el que las soberanías nacionales dejan paso a una soberanía mundial gestionada por los bilderbergs.

Los amos del mundo son enemigos de la democracia auténtica porque obtienen mayores beneficios de los regímenes corruptos, del totum revolutum, que de un sistema completamente limpio donde todas las leyes se cumplan al pie de la letra y de igual forma para todos.

El filósofo Agustín de Hipona expresó con claridad meridiana la injusta forma en la que se manifiestan los poderosos en la sociedad:

“Si de los gobiernos quitamos la justicia, ¿en qué se convierten sino en bandas de criminales a gran escala? Y esas bandas ¿qué son sino reinos en pequeño? Son un grupo de hombres, se rigen por un jefe, se comprometen en pacto mutuo, reparten el botín según la ley por ellos aceptada. Supongamos que a esta cuadrilla se le van sumando nuevos grupos de bandidos y llega a crecer hasta ocupar posiciones, establecer cuarteles, tomar ciudades y someter pueblos. Abiertamente se autodenominan entonces reino, título que a todas luces les confiere no la ambición depuesta, sino la impunidad lograda. Con toda profundidad le respondió al célebre Alejandro un pirata caído prisionero, cuando el rey en persona le preguntó: ¿qué te parece tener el mar sometido a pillaje? A lo que el corsario le respondió: Lo mismo que a ti el tener al mundo entero. Solamente que a mí, que trabajo en una ruin galera, me llaman bandido, y a ti, por hacerlo con toda una flota, te llaman emperador”.

Pon un marcapasos en tu vida

Laura es una de mis amigas “grandes”, de esas a las que puedes llamar por teléfono (vive en Málaga) a las cuatro de la madrugada y despertarla para decirle:

–        Nena, ¿puedes llorar conmigo?

–        Claro que sí –responde desde la oscuridad de su cama sin acabar de asimilar aún que no está soñando– ¿qué te pasa?

Pero a Laura también la llamo un martes a las dos de la madrugada.

–        Nena, ¿estás dormida?

–        Cris, ¿tú qué crees? Anda, dime qué te ocurre, ¿estás bien?

–        Sí, te llamo para decirte que estoy viviendo un instante de felicidad y que me he acordado de ti, así que quería compartirla contigo. Te quiero.

–        Anda, tonta, yo también te quiero. Mañana te llamo y me cuentas.

¿Quién tiene la suerte de tener a una amiga a quien llamar a cualquier hora? Tanto si es para llorar como para reír, Laura es una amiga milagro.

Un día, la vida te conduce a un laberinto tenebroso. No sabes qué haces allí, cuándo entraste ni por qué, y lo único que se te ocurre es horadar uno de sus muros con la intención de salir. Y ¡Voilà! Tras la piedra no estaba la salida, sino Laura, que te coge de la mano y te dice: “Ven conmigo, yo también llevo un tiempo viviendo en el laberinto pero estoy segura que juntas encontraremos el camino para escapar de aquí”.

Y así fue como ocurrió. Desde que nos conocimos siempre ha estado a mi lado y yo siempre he estado junto a ella. Y juntas hemos convertido las situaciones más trágicas de los nuevos laberintos en los que sin querer fuimos entrando en una comedia donde el Minotauro acaba abochornado y con el pecho desinflado.

Después de nuestro verano aventurero en Marruecos (del que ya os hablaré), yo la he bautizado Laura corazón de nube y ella me llama Cris corazón salvaje. Y cuando me procuró ese nombre ignoraba cuánta razón tenía. Hoy ha sido el día elegido. Al fin la he llamado para contarle que tienen que operarme de ese órgano tan vulnerable y fuerte al que invocan los poetas para deleitar el alma de los mortales. Ese que provoca el mal de amores, los celos, la pasión desbocada… Abreviando: el corazón.

–        Sí, nena, me operan.

–        Pero ¿qué le pasa a tu corazón?, aparte de ser demasiado grande.

–        Que tengo una vía alternativa.

Laura se echó a reír.

–        ¿Una vía alternativa? ¿Pero eso qué es? ¿Qué me estás contando, chiquilla?

–        Bueno, para que lo entendiese, la cardióloga me dijo que el corazón tiene una entrada y una salida para el impulso eléctrico que lo hace funcionar. Pues yo tengo además una vía alternativa que a veces impide que el impulso eléctrico salga… Es como un circuito de Fórmula Uno, donde esa energía empieza a dar vueltas y vueltas sin parar. Y entonces me dan taquicardias.

–        Sí, yo las he vivido contigo.

–        Se me pone el corazón a mil y me deja destrozada.

–        ¿Y la intervención es peligrosa?

–        ¡Hombre! Si algo falla saldré del quirófano con un marcapasos… ¡Ja, ja, ja! Será otra rareza que añadir a las mías.

–        ¡Qué bueno! Ya no tendrás corazón… ¡Dejarás de sufrir, con lo sentida que tú eres! Sin corazón te enamorarás de forma racional, de la persona adecuada… Todo saldrá bien en tu vida a raíz del marcapasos.

–        ¡Ja, ja, ja!

–        Cris, me acabo de dar cuenta de que todos deberíamos tener un marcapasos.

Para no quererla, como decimos en Andalucía.

Como veis, lo mejor es tomárselo con humor, así que ni os preocupéis ni me preocupéis  porque necesito estar tranquila. Laura es uno de los milagros de mi vida; los demás sabéis quiénes sois y sé que vais a estar conmigo en el quirófano. Luego lo celebramos porque parece que me va a ir mejor con el marcapasos que con este corazón salvaje.

PARA ESQUIZOFRÉNICO, EL FMI. YO NO

Nos cuentan los medios de comunicación que España no ha solicitado ningún tipo de rescate, sin embargo la Unión Europea, a través de su comisario económico, el finlandés Olli Rehn, nos ha visitado esta semana y ha lanzado varias advertencias rotundas:

  1. Que la UE se encuentra “lista, preparada y dispuesta” para actuar en cuanto España realice la petición formal de rescate.
  2. Que España tiene que garantizar “la sostenibilidad del sistema”.
  3. Y que aunque haya que tomar decisiones duras y complicadas para los españoles, éstas serán “más dolorosas si se posponen”.

Fieles al estilo bilderberiano, los dos últimos avisos, sobre todo, nos ponen contra la espada y la pared. Vayamos por partes. Punto 1: Rehn nos deleitó con un relato maravilloso en el que un héroe, que él presentó como el Banco Central Europeo, compraría nuestra deuda y así se reduciría la prima de riesgo y se estabilizarían los mercados. ¡Fantástico! Me recuerda a esos magos y hadas de la Edad Media que tras agitar sus varitas y lanzar por el aire una suerte de destellos dorados, el mundo se volvía multicolor, los malos acaban convertidos en asnos y los príncipes en sapos. Bueno, pero para que toda esta magia literaria se haga efectiva y, como ocurre en todos los cuentos, el comisario puso una condición: España debe pedir formalmente que la rescatende esa lodosa ciénaga a la que, por arte de birlibirloque, han precipitado a las familias y empresas españolas.

Un momento, rebobinemos. En esta historia faltan elementos esenciales. ¿Por arte de birlibirloque, así de simple? ¿Y quién ha mandado al cenagal a los españoles? En los cuentos siempre hay un malo. Claro; aquí falta el brujo hechicero. Y, por otra parte, si el héroe (el BCE, según Rehn) tiene que rescatar a los ibéricos de ese pantano inmundo es porque previamente alguien los ha secuestrado. ¿Quién? Vaya trama. ¿Cómo regresa el pueblo a la prosperidad o al menos a la normalidad? El camino laberíntico para salir del pantano no es sencillo. ¿Quién es el malo? ¿Y el bueno? No me entero de nada.

Para enredarnos más, aparece otra trama en el relato; la que presenta un personaje secundario, el presidente Mariano Rajoy, que dijo al Wall Street Journal durante su viaje a USA que solo pediría el rescate si llegan a cumplirse tres requisitos: “Que realmente lo necesitemos, que sepamos con seguridad que todos (los miembros de la eurozona) lo aprobarán y que las condiciones que conlleve (la concesión del rescate) sean razonables”. ¿Por qué el referido periódico ha hecho público este fragmento de la conversación días después de informar acerca de los detalles de su visita? Que cuento más oscuro.

Y ahora lo que faltaba; resulta que aparecen ¡los super-rescatadores! Algunos los llaman los hombres de negro, pero para mí son los caballeros de gris de la genial novela Momo, de Michael Ende, aquellos que roban y se alimentan del tiempo de los hombres. Son los chicos del Fondo Monetario Internacional, que aterrizarán en España en menos de diez días “para vigilar el rescate de la banca”. Pero si España no ha pedido ningún rescate. ¿Este cuento esta ideado para que nos volvamos esquizofrénicos?

Seguid leyendo. Pues resulta que uno de estos grises, el portavoz del FMI, Gary Rice, considera que esta crisis es “de gran envergadura” y por ello precisa acciones “difíciles y dolorosas” y ha pedido que estas reformas se hagan de forma “justa y equilibrada”. Pero si estas palabras me suenan. ¡Claro! Las primeras son las mismas que pronunció el comisario Rehn y eso de justo y equilibrado… ¡Rajoy! Qué extraña casualidad. La directora del FMI, Christine Lagarde, que lleva meses alertando de lo mal que está España, asegura que una intervención del FMI es “compatible” con la del Banco Central Europeo, pues ambas entidades operarían “en niveles de intervención diferentes”. Sí, diferentes… pues el mensaje y las palabras que emplean son las mismas. Leed lo que añade Lagarde: “Creo que el precio de las soluciones aumenta a medida que pasa el tiempo. Cuanto más rápido actúen los europeos a nivel nacional y a nivel de la zona euro, más podrá cambiar la dinámica”. ¿Recordáis el punto 3? Parece el avatar de Rehn, ¿o es al revés?

Bueno, después de una retorcida puesta en escena para evitar que entendamos sus verdaderas estrategias y de tanta intriga enrevesada, vamos a resolver el cuento. Las claves las adelanté el año 2005 en mi libro El Club bilderberg. Los amos del mundo. Entonces anuncié que se avecinaba una grave crisis económica y como estábamos en años de bonanza no culpo a quienes no lo creyeron. En mi libro explico que los métodos de los bilderbergs es crear el problema y luego aportar la solución. Está todo conectado. ¿Vais captando? Cuando en 2008 se hace patente y ya es innegable que estamos sumergidos de lleno en una profunda crisis financiera, comienzo a manifestar en conferencias y entrevistas que ésta ha sido planeada por Bilderberg, creador del sistema en el que vivimos. Es por ello que Rehn le exige a España que tiene que garantizar “la sostenibilidad del sistema”. Y ahora se refiere al nuevo sistema que están creando.

¿Adivináis quiénes son los buenos y quiénes los malos del cuento? Efectivamente estáis en lo cierto. ¡Los mismos! Los supuestos malos y los supuestos buenos son los mismos. Como en aquel famoso espejo, donde el reflejo de la madrastra le devuelve la peor imagen de sí misma. Bella y aparentemente bienintencionada para sus súbditos (como el BCE y el FMI), pero podrida cuando la lámina plateada lee su alma.

Y al final, ¿cómo acaba el cuento? Pues si interpretamos las migas de pan que los hermanos Hansel y Gretel fueron desperdigando por el bosque como las señales que han ido dejando los amos del mundo en su camino hacia el nuevo mundo que quieren implantar, España solicita finalmente el rescate. Un deseo que Bilderberg ha pedido al genio de la lámpara y que ayudado por los orcos de Morgoth presiona a los pobres secuestrados para que lo demande.

Tomen nota países del mundo, pues puede que la próxima parada de los hombres grises esté ubicada a los pies de su casa.

http://www.cristinamartinjimenez.com

P.D.: Si quieres más información al respecto, permanece atento al blog, donde informaré acerca del lanzamiento de mi libro.

¿De dónde procede tu angustia? El Club Bilderberg y la semilla de la infelicidad

¿Por qué de la noche a la mañana el mundo se ha visto sumido en una crisis económica global de la que solo pueden sacarnos los “rescates” a la banca, las reestructuraciones financieras, laborales y fiscales? ¿Por qué al mirar a nuestro alrededor vemos a nuestros amigos y conocidos deprimidos y apesadumbrados y las consultas de los psiquiatras y psicólogos están saturadas? Si crees que tú eres el responsable último de lo que te ocurre, estás muy equivocado.

Hace unos días colgué un post en mi muro de Facebook. Decía así:

¿Te has preguntado alguna vez quién maneja los hilos del mundo? ¿Has pensado en la posibilidad de que tras las figuras radiantes de Barack Obama, Angela Merkel, François Hollande o Mariano Rajoy hubiera alguien o algo más? Pues estás en lo cierto. Como escribió Benjamin Disraeli (Primer Ministro de Gran Bretaña en 1867) en su novela Coningsby (1844): “El mundo está gobernado por personajes que no pueden ni imaginar aquellos cuyos ojos no penetran entre los bastidores”.

El post gustó bastante, por lo que recibí mensajes para que continuara hablando de esta cuestión peliaguda que tantos problemas me ha generado personal y profesionalmente. Me refiero a mi libro “El Club Bilderberg. Los amos del mundo” (el primero que se publicó a nivel mundial exclusivamente de la polémica y peligrosa entidad). Muchos de vosotros lo conocéis, pero otros no, debido a la multitud de obstáculos que iban apareciendo a la hora de su distribución. ¿Por qué? ¿Cuál era el motivo real? ¿Qué revela este libro que otros posteriores no lo han hecho? Pese a todo, se convirtió en un best seller porque aunque muchas editoriales y librerías se negaron en rotundo a tenerlo en su catálogo, otras fueron más osadas. En Rumanía, mi obra obtuvo un gran éxito y recibí cientos de email de lectores que me animaron al manifestarme que se había convertido en su libro favorito. En otros países no hubo tanta suerte y tuve que responder negativamente a aquellas personas que me escribían para preguntarme dónde o cómo podían adquirirlo.

Cristina Martín Jiménez inaugurando el I Foro de la Contrainformación en la Feria Internacional del Libro de Venezuela (Caracas 2008)

Las nuevas tecnologías lo han cambiado todo. Ahora nadie puede callarme porque voy a autoeditar mi obra y quien así lo desee, dispondrá de ella a través de mi blog. Si te interesa, permanece atento a mi Facebook, donde te avisaré de su lanzamiento.

Después de esta información, voy a contarte de dónde procede tu angustia…

A espaldas del mundo, velado a los ojos de los ciudadanos corrientes, en un silencio sepulcral e inquietante, un grupo secreto se afana por diseñar y dirigir el destino de todos los seres del planeta. Avanza sigiloso, sin pausa, conquistando el territorio de las libertades personales y reduciéndolo a la simple elección entre los productos ofertados en el mercado global. “¿Qué me compro, un coche rojo o uno blanco?”. Esa es la libertad que ellos quieren que tengamos. Me refiero a los miembros del Club Bilderberg, tan temidos como ignorados, blanco de detractores infalibles y de devotos incondicionales. Durante tres días, del mes de mayo o junio, los bilderbergs, procedentes de la élite política, económica e intelectual planetaria, se reúnen con discreción en uno de los hoteles más lujosos del mundo. Banqueros, jefes de gobierno, dueños de imperios mediáticos, reyes y príncipes se confinan tras una puerta cerrada para usurpar el derecho de decisión que sólo a cada uno de nosotros pertenece.

Los bilderbergs personifican la sentencia del filósofo Thomas Hobbes. Hace 2200 años dijo Plauto: “Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit” (“Un hombre es un lobo para un hombre, y no un hombre cuando desconoce quién es el otro”). En el siglo XVII, el filósofo Hobbes interpretó esta reflexión en el popular axioma “Homo homini lupus” (“El hombre es un lobo para el hombre”). Los amos del mundo son auténticos lobos, depredadores que nunca se han detenido ante nada ni ante nadie para conseguir su objetivo: la dominación total del mundo. Bilderberg no actúa por dinero, ya lo tiene, sólo opera por poder, anhela el control absoluto de nuestras vidas y aún más, de todas las mentes del planeta, recipiente último de nuestro ser: pensamientos, emociones, sentimientos, libertad.

En el universo al que aspiran, los ciudadanos sólo somos esclavos, siervos sin cadenas visibles, pero irremediablemente atados a un mundo injusto, a un sistema ideológico, económico y cultural atroz, impuesto a golpe de consignas y esquemas falsos. Mientras excluyen de cualquier posibilidad de desarrollo al llamado Tercer Mundo, en suelo occidental practican una guerra silenciosa, en la que el espíritu del hombre libre se entierra irremediablemente en un cubículo sellado, gestionado por un sistema de trabajo, de consumo, enseñanza y ocio milimétricamente planeado y teledirigido. Se trata de la versión más sofisticada de esclavitud, en la que el pueblo continúa al servicio del dominante sin ser plenamente consciente de ello, prestándole al mismo tiempo una ayuda precisa en la implantación de su modelo de vida.

De forma paulatina, los bilderberges construyen un mundo en el que no habrá naciones ni fronteras, como el que imaginó John Lennon, aunque con una sutil diferencia: será un modelo decidido unilateralmente, implantado por la fuerza y adoctrinado por un sistema de valores artificial y contrario a la verdadera naturaleza del ser humano. Aunque algunos no acaben de advertirlo, vivimos en un totalitarismo global que no hemos elegido, cuyo arma básico, como la de cualquier gobierno dictatorial, es la mentira, con sus ramificaciones. Por ejemplo, en su día los medios de comunicación difundieron un video en el que el ex líder Muamar Gadafi era  golpeado y masacrado por los rebeldes libios. De pronto, un sonido de disparos, las imágenes se vuelven borrosas y el mundo cree que esa caterva rebelde era la que había acabado con su vida. Demasiado fantasioso y perfecto para ser cierto. Lo critiqué entonces y ahora el diario italiano “Corriere della Sera” ha desmontado la versión oficial afirmando que el tirano murió a manos de un agente del servicio secreto de Francia.

¿Por qué tanta manipulación de los datos y acontecimientos? Son tantas las contradicciones, las informaciones ambiguas, confusas… Al fin y al cabo la MENTIRA. ¿Con qué objetivo? Con el de controlar a la población, que está sometida a un estado perpetuo de angustia, infelicidad y desasosiego interior. Armaos, porque la batalla es larga. Pero la ganaremos.

Cristina Martín Jiménez

Encontrarás más información en mi libro “El Club Bilderberg. Los amos del mundo”. Entra en la sección dedicada a “El Club Bilderberg. Los amos del mundo” de mi blog.